Navarra y su gastronomía

TIERRA DE CONTRASTES

Navarra es una de las principales cunas de la gastronomía europea. Con el mapa de esta comunidad se puede escribir la carta del mejor restaurante. Sus productos, con 15 certificaciones de calidad, de las que 7 son denominaciones de origen protegidas, aseguran la mejor calidad. Si, además, se cocinan con un recetario de matices e influencias de las distintas culturas que la han ido enriqueciendo a lo largo de los siglos, el éxito está garantizado. La degustación será como su territorio, lleno de notas de contraste que realzan aún más su valor, con una clara línea divisoria a la altura de su capital, Pamplona.

El norte -Montaña y Navarra húmeda- emana vapores a naturaleza virgen, nacederos fluviales y hierba fresca y abundante.

Foto cedida por Gourmet Image.

Chuletón de Buey, en una típica sidrería. Gourmet Image.

Escenario ideal para el cuidado de una ganadería autóctona adaptada al territorio y de la producción artesanal de sus derivados; pesca y caza, además de los tesoros del bosque. Montañas envueltas en la niebla, ríos encabritados, cuevas legendarias y verdes valles con algunas de las mayores selvas de Europa y un clima que varía desde el más extremo de las cumbres pirenaicas y su zona de influencia, al más húmedo y suave -de la parte más occidental, cercana al mar- nos brindan sus frutos: carne vacuna, ovina, y productos lácteos como el queso, la cuajada o el requesón; carne porcina y su chacinería; pato y derivados; caza y pesca de río como vigorosas truchas y salmones; setas y hongos variados; productos de huerta “vertical” (como alubias, tomates, guisantes) y amplia variedad de repostería artesana.

Pamplona cocina todos los aromas de Navarra, desde las excelentes hortalizas de la fértil huerta del Ebro hasta los contundentes guisos de la Montaña, además de productos habituales de la Cuenca, como el relleno y el txistor, una variedad autóctona de embutido fresco.

Foto propiedad de Sukartean

Una barra repleta de pintxos en un bar del casco viejo de Pamplona. Sukartean.

En sus restaurantes, para todos los gustos y bolsillos -incluidos los estrella Michelín- es muy fácil encontrar los platos más típicos. No podemos dejar la ciudad sin recorrer las calles del Casco Viejo y probar sus pinchos, auténtica alta cocina en miniatura.

Al sur de esta línea divisoria, nos esperan las despensas de la Navarra Media y Ribera. La Zona Media, llanada de secano y huerta de regadío, huele a Mediterráneo: a vino de tres denominaciones, pan de trigo y aceite. Pero, también, a tierra que esconde uno de sus tesoros más valiosos, la trufa negra; a huerta (de pimientos y espárragos) y a queso trashumante.

Foto cedida por Gourmet Image.

Menestra de verduras en un restaurante de Tudela. Gourmet Image.

Su territorio va desde la humedad de las estribaciones pirenaicas hasta el desierto bardenero y el vergel del valle del Ebro.

La Ribera del Ebro, huerta y pesebre, desierto y oasis, es el cofre de muchos tesoros. Su oro blanco, rojo, verde y amarillo son los espárragos, pimientos, vinos, alcachofas y cogollos, productos con denominación de origen, reconocidos internacionalmente.